a Vinotinto no es solo un equipo de fútbol: es un símbolo de identidad y orgullo para los venezolanos. Esta es la historia detrás del color que marcó a la selección nacional.
Nacimiento de un color único
El 12 de febrero de 1938, la selección de fútbol de Venezuela saltó al campo por primera vez en Panamá. Aquella fecha no solo marcó el debut oficial del equipo, sino también el nacimiento del color vinotinto como símbolo nacional. El uniforme que vistieron los jugadores provenía de un equipamiento facilitado por la Guardia Nacional, de tono burdeos intenso, y fue el punto de partida de una tradición cromática que se consolidó con el tiempo.
Ese primer partido cerró con una derrota ante Panamá (3-1), pero abrió la puerta a una historia de esfuerzo, constancia y orgullo. Más allá del resultado deportivo, lo que quedó grabado en la memoria colectiva fue la camiseta oscura, diferente y llamativa, que poco después sería bautizada como «vinotinto».

La consolidación de un apodo
Con el paso de los años, el término “La Vinotinto” comenzó a ganar fuerza hasta convertirse en sinónimo de la selección nacional. Alrededor de la década de los 70 y 80, medios deportivos y fanáticos ya lo utilizaban de manera habitual, dándole al equipo un apodo distintivo en el fútbol mundial.
El vinotinto dejó de ser solo un color: se transformó en un concepto de identidad. Los fanáticos lo adoptaron con orgullo, entendiéndolo como una metáfora de lucha, pasión y resiliencia frente a rivales históricamente más poderosos en el continente.
El simbolismo del vinotinto
En Venezuela, el color vino tinto remite a fuerza y nobleza, a un carácter sobrio y elegante que contrasta con el brillo de otras selecciones. La intensidad de este tono se convirtió en un espejo de la perseverancia de jugadores y aficionados, que hicieron de la camiseta un estandarte de unión nacional.
No hay otro equipo en el planeta que luzca este color como identidad principal. Esa exclusividad fortalece la idea de singularidad: cuando el vinotinto aparece en la cancha, no hay dudas de que se trata de Venezuela.
La Vinotinto en el corazón de los fanáticos
La pasión que despierta La Vinotinto no se explica solo en el terreno deportivo. Miles de venezolanos dentro y fuera del país ven en cada partido una oportunidad de conexión con sus raíces. Para la diáspora, ponerse la camiseta vinotinto es reafirmar el sentido de pertenencia y recordar que, pese a la distancia, hay símbolos que siguen uniendo corazones.
El color se convirtió en un puente cultural que trasciende fronteras. Ver banderas amarillas, azules y rojas mezcladas con las camisetas vinotinto en cualquier estadio del mundo es una muestra viva de identidad compartida.

Bernardo Londoy – Baruta, Venezuela – La Vinotinto
El legado de un color irrepetible
La historia del vinotinto no se limita al pasado: es un relato que sigue escribiéndose. Cada generación de jugadores hereda esa camiseta con la responsabilidad de representarla con honor. Aunque aún falta alcanzar grandes títulos, la selección ha dejado huellas imborrables en la memoria de los fanáticos.
Más que victorias o derrotas, La Vinotinto representa la idea de que Venezuela está presente, luchando y soñando. Ese es el poder del color: transformar una camiseta en un símbolo eterno de identidad